El amor es paciente.
El amor es amable.
El amor es altruista.
O al menos debería serlo.
La educación también.
Être et avoir- To be and to have (subtítulos en E…: https://youtu.be/Wg6UpAToSC4
El amor es paciente.
El amor es amable.
El amor es altruista.
O al menos debería serlo.
La educación también.
Être et avoir- To be and to have (subtítulos en E…: https://youtu.be/Wg6UpAToSC4
La unidad didáctica presentada a continuación fué ideada por las alumnas de 3°B de Bases Didácticas Ana Rubio Moreno, María Gabriel Fernández Wever e Isabel Domingo González.
Unidad Didáctica:
Selección de materiales escultóricos en base al discurso artístico.
Contexto.
Esta unidad didáctica ha sido desarrollada para llevarse a cabo en clases de tercer curso de Grado Universitario en Bellas Artes con una afluencia de alumnos estimada en 25-30 alumnos aproximadamente.
Objetivos.
1. Conocer los materiales a emplear en el proceso escultórico y sus características.
2. Proporcionar al alumno criterio y autosuficiencia en la elección de materiales para sus proyectos.
3. Conseguir que el alumno adecúe esta selección al discurso de su obra.
Temporalización.
Para impartir adecuadamente los contenidos propuestos en esta unidad, se contaría con: una clase teórica de dos horas y dos clases prácticas en el taller de tres horas cada una.
Contenidos.
Base teórica sobre las características de los materiales y sus aplicaciones. Dichos materiales serían: escayola, piedra, metales, madera, papel, cera, barro, resinas, reciclados, cristal, alambres.
Ejercicio a realizar durante las dos clases prácticas. Éste consistiría en la realización de una pieza de pequeño formato, empleando el material que más se adecuase para el discurso de dicha obra. En el caso de este ejercicio se obviaría lo estético de la pieza, centrándonos en la adecuación del material con el concepto a transmitir.
Metodología.
La metodología a emplear sería de clase magistral durante la sesión teórica. En el caso de las dos sesiones prácticas se emplearía metodología de taller, dejando al alumno utilizar el espacio y herramientas necesarios para el desarrollo de su trabajo. En este caso la supervisión del profesor/a sería continua y equitativa, en lo posible, para cada alumno.
Medios.
Los medios necesarios para impartir esta unidad didáctica son:
Aula teórica con ordenador, acceso a internet, proyector y pizarra.
Aula de taller con mesas amplias, herramientas, caballetes, cubetas de barro, agua corriente y elecctricidad.
Fragua.
Imágenes y bibliografía.
Evaluación.
Se evaluará el ejercicio propuesto, obviando la estética y centrándose exclusivamente en la aplicación de los conocimientos adquiridos.
El método de evaluación se basará en un sistema de "acumulación de puntos".
- Si el material empleado en la pieza no se adecúa al discurso artístico: 0 ptos.
- Si el material empleado en la pieza sí se adecúa al discurso artístico: 5 ptos.
- Si hay coherencia muy bien fundada y sólida en la relación material-discurso: 3 ptos.
- Si hay antecedentes de investigación para la realización de la pieza: 2 ptos.
Compartir es vivir, y como yo soy más generosa que una babosa os dedico esta entrada para cuando tengáis hambre de letras.
Misticismo y lógica - Bertrand Russell
La sociedad de consumo - Jean Baudrillard
La conquista de la felicidad - Bertrand Russell
El dios de las pequeñas cosas - Arundhati Roy
Un yankee en la corte del rey Arturo - Mark Twain
Y la banda sonora de hoy es:
https://youtu.be/l2ZaBjcjMCo
En su momento yo asistí a la feria "satélite de ARCO" Room Art Fair. Esta se lleva a cabo en un hotel distinto cada vez. La de este año tuvo lugar en el Petit Palace de Alonso Martínez. A cada galería participante se le cede una habitación del hotel, en la que son expuestas las piezas de uno o varios artistas.
Esta feria se lleva celebrando, creo, desde 2013. trata de dar visibilidad a galerías y artistas emergentes. Para participar hay que rellenar un formulario (de descarga disponible en internet) y presentar la solicitud, dentro de las fechas requeridas. El formulario para la participación del año que viene ya está disponible.
En cuanto a los precios, rondaban entre los ciento cincuenta y seiscientos euros, con algunas excepciones de altos vuelos, no sobrepasando ninguna pieza los dos mil.
Predominaban la fotografía, el collage, el dibujo y la pintura, con una escasez, nada novedosa, en lo que a escultura se refiere.
Me llamaron especialmente la atención el trabajo fotográfico de Anthony Valon (a.k.a BAZABUQUE), quien presenta composiciones de paisajes urbanos, marítimos e imágenes del cielo combinadas con distintas opacidades, y las piezas de Eva Raboso, las cuales presentan líneas de fuga y colores dispuestos de tal forma que para ver la obra "completada" hay que mirarla a través de la cámara del móvil.
Quizá lo mejor de la feria es la originalidad de su organización. El evidente punto débil en mi opinión, es que, aunque no sobrecarga tanto como ARCO, llega a saturar bastante.
Creo que es bueno que se generen estos eventos para la promoción de artistas emergentes. Aún así el mundo galería/mercado del arte no termina de gustarme. En él siento que todo lo que hay ante mis ojos es un producto que hay que vender a toda costa independientemente del discurso artístico, lo cual me incomoda bastante
Una vez leí que los libros tienen vida propia. Son seres pacientes, que esperan lo que haga falta sobre un estante el momento adecuado de caer en tus manos. Al leer La serpiente verde de Goethe no sólo corroboré esta creencia, sino que aprendí que también actúan como espejos, reflejando la imagen del lector que no se proyecta en los cristales del baño y de nuestro tocador.
En el caso del libro al que remito en esta entrada, hay tantas posibles interpretaciones como lectores predispuestos a realizarlas. Lo más bonito y gratificante de esta lectura, en mi opinión, es que no tiene ninguna pretensión de hacerte comprender nada, y aún así, si prestas la atención necesaria, consigue hacer que te comprendas a tí mismo.
Abre bien los ojos. Abrelos al mundo y a la vida. Míralo todo para poder entenderlo. Para poder comprender que muy pocas cosas son una casualidad, que hasta las ramas de los árboles no crecen a su antojo, sino como su naturaleza les impone. Que cuando todo se te antoje un caos, contendrá orden. Observalo y trata de entenderlo, pues cuanto más entiendas más disfrutarás todo lo que te rodea.
Presta atención y el límite de todas las cosas te hablara de todas las formas. Y cuando mires, no lo hagas solo con los ojos. Entierra tu mano en la arena, sumérgela en el agua, enreda la hierba en tus dedos y verás con el tacto la textura de la tierra.
Aprovecha la vida hija mía y aprende cuanto antes que el mundo va mucho más allá de lo que parece en la primera ojeada.
Dependiendo del ambiente social en el que te encuentres, te comportas de forma distinta. Esto es así. No te molestes en negarlo. No te comportas de la misma manera cuando vas a ver a tu abuela que cuando sales por ahí con los colegas. No contestas al móvil de la misma forma si te llama tu padre que si te llama tu pareja. Incluso dependiendo de con quién estemos nuestro estado de ánimo varía, estando más vivos o un poco apagados.
A los colores les pasa lo mismo. Su comportamiento depende de quién tengan al lado. Los colores son como una sociedad, interaccionan entre sí, dependen unos de otros para ser quienes son. Un color es un color dependiendo del que tenga al lado.
Son los colores tan parecidos a las personas que hasta hablan. Y no sólo un idioma, sino varios. En Occidente el rojo habla de la pasión, la violencia y el amor, mientras que en países como China es el color de la buena suerte, el progreso, la belleza. Su lenguaje (su significado) varía según la parte del mundo en la que se encuentren.
Otra característica llamativa de los colores es lo mucho que los necesitamos en nuestras vidas. Puesto que no tenemos memoria del color, su presencia es imprescindible para poder ver los distintos matices que puede tener un mismo tono en una gama.
Los colores, criaturas cambiantes, impredecibles e inteligentes. Pueden decirnos toda la verdad o tratar de engañar al espectador inexperto mediante la simbología y sus distintos lenguajes. Salvajes formas de vida que solo se doblegan bajo el pincel del amaestrador concienzudo y perspicaz, pudiendo llegar a dar un resultado expresivo inigualable.
Al poner varios elementos en una superficie o soporte creando una armonía, estamos componiendo.
La composición en el lenguaje visual nos da mucha información sobre lo que estamos viendo y lo que se nos quiere transmitir.
Hay varios tipos de composición, los cuales pueden combinarse:
- Ascendente: se relaciona, en la cultura occidental, con lo positivo por la forma de lectura.
- Descendente: se relaciona, en Occidente, con lo negativo.
- Simétrica: Vertical, horizontal o ambas. Se entiende como salud. Proporciona equilibrio, tranquilidad, orden, quietud...
- Asimétrica: perturbadora. Quieres mirar más.
- Triangular: en esquema de triángulo con la base hacia abajo se relaciona con lo divino y lo espiritual. En cambio, si el esquema es en forma de triángulo invertido se relaciona con lo terrenal.
-Repetición: marca un ritmo que puede producir armonía.
- Vertical: se relaciona con la espiritualidad y la elegancia.
- Horizontal: habla de lo quieto, lo muerto, lo pasivo.
- Dominante curva o espira y circular: envuelven. En espiral, la composición agrada más. La espiral puede ser centrípeta o centrífuga.
Otro elemento a tener en cuenta en la composición en la situación de la línea de horizonte. Si se encuentra muy elevada puede producir agobio. Si la encontramos muy baja nos provocará sensación de superioridad. Si se encontrara centrada nos transmitiría equilibrio.
La posición del ojo también es importante. Un ángulo picado empequeñece al sujeto, coloca al espectador en una posición de superioridad, mientras que un contrapicado ensalzará al objeto retratado poniendo al espectador en posición de inferioridad.
Por último, no todo tiene por qué ocurrir dentro de la imagen. Parte de la recreación puede quedar fuera de campo. Lo cual también, aunque suene contradictorio, aporta mucha información.
Estamos llenos de palabras y de límites.
Más sentir y menos nombrar.
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Foto: Isabel Domingo.
Pieza: Blanco plata.
Autor: Ignasi Abalí.
El pasado sábado por la mañana, Manuela encontró a su hija de 20 años sentada sobre su cama. De su boca no hacían más que salir frases inconexas. Algo iba mal. La madre, preocupada, al ver que el shock no remitía decidió llevar a Clara (su hija) al Hospital Universitario La Paz. Una vez allí, fue sometida a varias pruebas físicas y psicológicas. Su salud estaba intacta en todos los aspectos excepto en el mental. Todo rasgo de la Clara que sus más allegados conocían había desaparecido.
"Clara ya no es la misma. Ya no es ella. No habla de lo que le gusta. Habla con total convencimiento de temas sobre los que no tiene ni idea. Dice cosas sin sentido. Es un chorro de información inconexa y vanal. Mi mejor amiga ya no existe." Nos cuenta Cristina, compañera de facultad de la joven. Mientras su madre afirma "Mi niña, mi Clarita, ya no existe. Ha muerto." Escalofriante.
¿Qué ha llevado a una joven con toda una vida por delante a perder la cabeza de este modo? ¿El alcohol? ¿Las drogas? Resolveremos esta duda enseguida, pero primero permitanme ponerles en antecedentes.
Vivimos en una sociedad repleta de información. Gracias a la globalización ésta se puede transmitir en mayor cantidad, a mayor velocidad y de muy diversas maneras. Una de estas formas de transmisión, y probablemente la más efectiva, son las imágenes. Estamos rodeados de ellas, podríamos decir que hasta nos invaden, solo que lo hacen de la mejor manera posible: sin que nos demos cuenta. Carteles publicitarios en las fachadas, en los andamios, en los autobuses y hasta en algunos coches; en camisetas, en la franja superior de los calzoncillos, en las etiquetas y envases de los productos, en la televisión y , por supuesto, en las redes sociales. Seguro que me dejo algún medio en el tintero, pero he llegado al punto al que quería: el mundo Facebook, Instagram, Pinterest, Tumblr, YouTube y demás. Hemos llegado a un punto en que no sólo consumimos las imágenes que prácticamente nos hacen tragar con embudo para seguir dando cuerda al sistema capitalista. Ahora nosotros también generamos imágenes y las compartimos con el mundo entero. El problema es que pocas veces caemos en la cuenta de la responsabilidad que esto supone.
"Mira mis bíceps" "Mira este cuerpo serrano" "Mira la lechuga que me voy a comer" "Mira lo guapo/a que estoy ¡y recién levantado!" No sólo muchas de estas fotos suponen agravios sexistas y machistas, lo vanalizan todo o, directamente, nos informan de cosas que nos importan más bien poco. Suponen un chorreo constante de información que nos afecta, incluso aunque no lo creamos, aunque no le demos ni a "like" y tan solo pensemos "menuda chorrada" y arrastremos la pantalla en dirección a la siguiente imagen. Podríamos ser la persona más tonta de la galaxia, que aún así nuestro cerebro captaría toda esa información. Y es aquí donde se presenta la problemática. Seamos los más tontos o los más listos de la galaxia, el no saber interpretar las imágenes puede producir un "colapso" que desemboque en una mala gestión de nuestras propias ideas y razonamientos.
Siendo conscientes de todo esto, quizá tomemos más en serio esa responsabilidad de que antes hablaba a la hora de generar y analizar imágenes. Nuestra salud mental nos lo agradecerá. Saber construir una imagen, tener en cuenta el orden de lectura al componerla, cuidar el lenguaje visual tanto a nivel formal como a nivel semántico, contextualizar adecuadamente el marco histórico - cultural. Todas ellas pautas imprescindibles en el proceso de alfabetización visual que tendremos que seguir por nuestro propio bien.
Clara desapareció entre un maremágnum de imágenes vacuas, innecesarias. Fue absorbida por todas esas horas mirando a la nada que se le presentaba en una pantalla. Sufrió una sobredosis que su cerebro (quizá especialmente sensible) no pudo soportar. Quizá algún día vuelva en sí, quizá jamás lo haga. Quizá sea el momento de concienciarnos para generar un "mundo visual" más responsable.
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Buenos días, tardes o noches.
Como todos sabemos, o al menos creemos saber, a la hora de expresarnos todo cuenta. No todo lo que se dice se dice por medio de palabras. Al igual que el estilo, en el caso de los escritores, aporta mucha información sobre lo que se quiere transmitir, en el caso de la expresión verbal contribuyen en gran medida a la comunicación los gestos, el tono de voz, nuestra posición... En resumen, a la hora de expresarnos verbalmente cuentan tanto la comunicación verbal como la no verbal; ambas generarán una impresión en el espectador, y tenemos que tratar de que ésta sea la más adecuada a la situación en que nos encontremos.
No se trata de ser falsos, de fingir ser quien no somos o de impostar nuestra personalidad, sino de ser capaces de seguir unas pautas concretas para expresar lo que queramos (y lo que creamos) con orden, coherencia y la mayor seguridad posible.
Evidentemente, cualquier persona con la suficiente inteligencia emocional entiende que el comportamiento y las "maneras" cambian según el ambiente social en que nos encontremos. No es lo mismo comentarle nuestra opinión a nuestros colegas mientras "cerveceamos", que transmitírsela a nuestro jefe (incluso aunque sea también nuestro colega). En este caso nos pondremos en la tesitura de hablar ante un público ya sea más o menos extenso:
1. En primer lugar tenemos que hacer ver que estamos tranquilos y seguros. Esto tiene que quedar claro desde que la primera mirada se posa en nosotros a la expectativa, lo que suele ser nada más anuncian nuestra próxima intervención o, a más, nada más levantarnos del asiento. Por ello nos levantaremos co serenidad (no lentitud) y no dirigiremos a nuestra "marca" con paso firme, ni apresurado, ni rezagado.
2. Lo ideal es colocarse en un punto en el que sepamos que nos puede ver bien toda la audiencia, o al menos la mayoría en el caso de que haya algún inconveniente cuya solución no quede a nuestro alcance. Por ejemplo: una columna que dificulte la visibilidad de algunas butacas.
3. Debemos adquirir una posición neutra, evitar tics, movimientos muy repetitivos, temblores, caminar de una lado a otro continuamente, levantarnos y sentarnos repetidas veces, balancear nos cambiando el peso de pie, etc.
4. Trataremos de proyectar bien la voz. Para ello, si llevamos texto de apoyo, intentaremos no bajar la cabeza para leer demasiadas veces ni durante tiempos muy prolongados. Emplearemos un tono de voz adecuado, tenemos que recordar que todo el público quiere escucharnos, pero a nadie le gusta que le griten.
5. Otro punto importante es la buena vocalización. Da igual que todo el mundo nos oiga si no se entiende lo que decimos.
6. El orden del discurso tiene que tener coherencia y cohesión. Son recomendables la frases cortas y concisas. Esto evita que nos vayamos a pasear por los cerros y facilita la comprensión y el seguimiento a nuestros interlocutores. Hay que evitar las coletillas y el caer en las "vocales eternas" (eeeeeeeeh, pueeeeeeees, estoooooooooo) Además comenzaremos la intervención presentándonos y con los agradecimientos pertinentes. A la hora de cerrar agradeceremos la atención prestada y esperaremos a entrar en el camerino para descomponernos en mil pedacitos por la presión y los nervios que nadie ha notado.
Si seguimos con asiduidad estos pasos a la hora de enfrentarnos a situaciones similares, no perderemos el miedo, pero aprenderemos a controlarlo y a que la situación no nos supere.