miércoles, 17 de febrero de 2016

Exponer ante un público. Pautas y consejos.

Buenos días, tardes o noches.

Como todos sabemos, o al menos creemos saber, a la hora de expresarnos todo cuenta. No todo lo que se dice se dice por medio de palabras. Al igual que el estilo, en el caso de los escritores, aporta mucha información sobre lo que se quiere transmitir, en el caso de la expresión verbal contribuyen en gran medida a la comunicación los gestos, el tono de voz, nuestra posición... En resumen, a la hora de expresarnos verbalmente cuentan tanto la comunicación verbal como la no verbal; ambas generarán una impresión en el espectador, y tenemos que tratar de que ésta sea la más adecuada a la situación en que nos encontremos.
No se trata de ser falsos, de fingir ser quien no somos o de impostar nuestra personalidad, sino de ser capaces de seguir unas pautas concretas para expresar lo que queramos (y lo que creamos) con orden, coherencia y la mayor seguridad posible.

Evidentemente, cualquier persona con la suficiente inteligencia emocional entiende que el comportamiento y las "maneras" cambian según el ambiente social en que nos encontremos. No es lo mismo comentarle nuestra opinión a nuestros colegas mientras "cerveceamos", que transmitírsela a nuestro jefe (incluso aunque sea también nuestro colega). En este caso nos pondremos en la tesitura de hablar ante un público ya sea más o menos extenso:

1. En primer lugar tenemos que hacer ver que estamos tranquilos y seguros. Esto tiene que quedar claro desde que la primera mirada se posa en nosotros a la expectativa, lo que suele ser nada más anuncian nuestra próxima intervención o, a más, nada más levantarnos del asiento. Por ello nos levantaremos co serenidad (no lentitud) y no dirigiremos a nuestra "marca" con paso firme, ni apresurado, ni rezagado.

2. Lo ideal es colocarse en un punto en el que sepamos que nos puede ver bien toda la audiencia, o al menos la mayoría en el caso de que haya algún inconveniente cuya solución no quede a nuestro alcance. Por ejemplo: una columna que dificulte la visibilidad de algunas butacas.

3. Debemos adquirir una posición neutra, evitar tics, movimientos muy repetitivos, temblores, caminar de una lado a otro continuamente, levantarnos y sentarnos repetidas veces, balancear nos cambiando el peso de pie, etc.

4. Trataremos de proyectar bien la voz. Para ello, si llevamos texto de apoyo, intentaremos no bajar la cabeza para leer demasiadas veces ni durante tiempos muy prolongados. Emplearemos un tono de voz adecuado, tenemos que recordar que todo el público quiere escucharnos, pero a nadie le gusta que le griten.

5. Otro punto importante es la buena vocalización. Da igual que todo el mundo nos oiga si no se entiende lo que decimos.

6. El orden del discurso tiene que tener coherencia y cohesión. Son recomendables la frases cortas y concisas. Esto evita que nos vayamos a pasear por los cerros y facilita la comprensión y el seguimiento a nuestros interlocutores. Hay que evitar las coletillas y el caer en las "vocales eternas" (eeeeeeeeh, pueeeeeeees, estoooooooooo) Además comenzaremos la intervención presentándonos y con los agradecimientos pertinentes. A la hora de cerrar agradeceremos la atención prestada y esperaremos a entrar en el camerino para descomponernos en mil pedacitos por la presión y los nervios que nadie ha notado.

Si seguimos con asiduidad estos pasos a la hora de enfrentarnos a situaciones similares, no perderemos el miedo, pero aprenderemos a controlarlo y a que la situación no nos supere.







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