Dependiendo del ambiente social en el que te encuentres, te comportas de forma distinta. Esto es así. No te molestes en negarlo. No te comportas de la misma manera cuando vas a ver a tu abuela que cuando sales por ahí con los colegas. No contestas al móvil de la misma forma si te llama tu padre que si te llama tu pareja. Incluso dependiendo de con quién estemos nuestro estado de ánimo varía, estando más vivos o un poco apagados.
A los colores les pasa lo mismo. Su comportamiento depende de quién tengan al lado. Los colores son como una sociedad, interaccionan entre sí, dependen unos de otros para ser quienes son. Un color es un color dependiendo del que tenga al lado.
Son los colores tan parecidos a las personas que hasta hablan. Y no sólo un idioma, sino varios. En Occidente el rojo habla de la pasión, la violencia y el amor, mientras que en países como China es el color de la buena suerte, el progreso, la belleza. Su lenguaje (su significado) varía según la parte del mundo en la que se encuentren.
Otra característica llamativa de los colores es lo mucho que los necesitamos en nuestras vidas. Puesto que no tenemos memoria del color, su presencia es imprescindible para poder ver los distintos matices que puede tener un mismo tono en una gama.
Los colores, criaturas cambiantes, impredecibles e inteligentes. Pueden decirnos toda la verdad o tratar de engañar al espectador inexperto mediante la simbología y sus distintos lenguajes. Salvajes formas de vida que solo se doblegan bajo el pincel del amaestrador concienzudo y perspicaz, pudiendo llegar a dar un resultado expresivo inigualable.
¡¡¡Gran oferta!!! Te vendo un pantalón a 150 y una remera a 100...
ResponderEliminarSi la oferta te parece muy cara, te subo la remera y te bajo el pantalón
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