lunes, 7 de marzo de 2016

A mi hipotética y posible futura hija.

   Abre bien los ojos. Abrelos al mundo y a la vida. Míralo todo para poder entenderlo. Para poder comprender que muy pocas cosas son una casualidad, que hasta las ramas de los árboles no crecen a su antojo, sino como su naturaleza les impone. Que cuando todo se te antoje un caos, contendrá orden. Observalo y trata de entenderlo, pues cuanto más entiendas más disfrutarás todo lo que te rodea.

   Presta atención y el límite de todas las cosas te hablara de todas las formas. Y cuando mires, no lo hagas solo con los ojos. Entierra tu mano en la arena, sumérgela en el agua, enreda la hierba en tus dedos y verás con el tacto la textura de la tierra.

   Aprovecha la vida hija mía y aprende cuanto antes que el mundo va mucho más allá de lo que parece en la primera ojeada.







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